La publicación de los últimos resultados de las pruebas PISA, donde Singapur volvió a ubicarse como el país con mejor desempeño educativo del mundo, reabrió un debate internacional: el sistema escolar singapurense permite los azotes como medida disciplinaria a partir de los 9 años.
Según la información difundida por La Radio de Totoral, la normativa vigente autoriza a las escuelas a aplicar castigos corporales en casos de faltas graves, siempre bajo supervisión y con protocolos específicos. La práctica, conocida como caning, consiste en golpes con una vara de mimbre en la zona de los glúteos, y forma parte de un sistema disciplinario que el país sostiene desde hace décadas.
Las autoridades educativas de Singapur defienden la medida como un recurso excepcional dentro de un modelo que prioriza la disciplina, el rendimiento académico y la responsabilidad individual. Sin embargo, organismos internacionales y especialistas en derechos de la infancia cuestionan la práctica y advierten sobre sus efectos físicos y psicológicos.
El debate se intensifica cada vez que el país vuelve a liderar las evaluaciones globales, ya que su sistema combina altos estándares académicos, fuerte presión social y métodos disciplinarios que en la mayoría de los países están prohibidos.
Mientras tanto, Singapur continúa siendo señalado como un “caso de estudio” por su rendimiento educativo, pero también como un ejemplo de tensiones entre tradición, disciplina y derechos de los estudiantes.