El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, recibió una grave amenaza de muerte a través de un mensaje privado enviado a una de las cuentas oficiales de la Policía de Córdoba. La intimidación estaba acompañada por una fotografía en la que se exhibían numerosas armas de fuego y advertencias directas contra el funcionario.
El episodio fue detectado el miércoles 4 de noviembre y motivó la intervención de la Justicia. El mensaje contenía insultos y una advertencia para que el ministro no se presentara en barrio Villa Boedo, en la ciudad de Córdoba.
Según trascendió, el remitente aseguraba que lo estaban esperando en ese sector y hacía referencia a un supuesto ataque si Quinteros llegaba acompañado por su equipo de trabajo.
LA FOTO QUE ACOMPAÑABA LA AMENAZA
Uno de los elementos que llamó la atención fue la imagen enviada junto con el mensaje. En ella se observaban distintos tipos de armamento, entre ellos fusiles, subfusiles y pistolas, además de cargadores, correas y otros accesorios.
También aparecían pequeñas calabazas decorativas relacionadas con la celebración de Halloween. Según algunas versiones, la fotografía presentaría características compatibles con una posible generación mediante inteligencia artificial, aunque su autenticidad todavía debe ser determinada.
QUÉ DIJO EL MINISTRO TRAS RECIBIR LA AMENAZA
Al ser consultado sobre lo ocurrido, Quinteros aseguró que la intimidación no modificará sus actividades habituales ni sus recorridas por los distintos barrios de Córdoba.
«Todas las semanas nos metemos en los barrios y no voy a dejar de hacerlo por esto», expresó.
Además, confirmó que le ofrecieron contar con custodia personal, pero rechazó esa posibilidad para no destinar efectivos policiales a su protección particular.
«No voy a quitarle un recurso de seguridad a la ciudadanía para ocuparlo en una custodia personal», sostuvo.
LA FISCALÍA DE CIBERCRIMEN INVESTIGA EL CASO
La causa quedó en manos de la Fiscalía de Instrucción Especializada en Cibercrimen, a cargo del fiscal Franco Pilnik.
Los investigadores trabajan para identificar a la persona que envió el mensaje y establecer quién está detrás de la cuenta utilizada para realizar la amenaza.
Si bien el perfil desde el cual se envió la intimidación estaría identificado y sería real, todavía resta determinar quién lo administraba al momento del hecho.
Por el momento no se informaron detenciones y la investigación continúa para esclarecer el episodio y determinar las posibles responsabilidades penales.