Desde las sierras de Pocho hacia el Vaticano, una historia de tradición, identidad y orgullo cordobés. Erick Rojas, joven artesano y referente de la comunidad indígena La Unión, fue el encargado de diseñar y confeccionar un poncho artesanal que el gobernador Martín Llaryora le entregará al papa León XIV durante su visita a Córdoba.
La prenda representa mucho más que un regalo: lleva plasmados los paisajes, la cultura y las raíces de la provincia, con símbolos inspirados en los ríos y las sierras cordobesas.
El trabajo demandó más de dos meses de dedicación y fue realizado íntegramente en un telar tradicional, utilizando técnicas ancestrales transmitidas de generación en generación.
UN OFICIO HEREDADO DE SUS ANTEPASADOS
Erick vive en el paraje Santa Teresita, en la estancia El Pachango, en las sierras de Pocho. Allí mantiene vivo un oficio que aprendió de su familia y que forma parte de la identidad de su comunidad.
Para confeccionar el poncho utilizó herramientas centenarias, entre ellas una pala de tejer que perteneció a una tía abuela de su padre y que tiene más de cien años de historia.
El proceso también incluyó el teñido de los hilos con elementos naturales, como el árbol del chañar, siguiendo conocimientos ancestrales.
UN REGALO CON IDENTIDAD Y ESPIRITUALIDAD
El diseño fue pensado especialmente para representar a Córdoba. Cada detalle tiene un significado cultural y espiritual para la comunidad indígena.
Entre sus símbolos se destaca el rombo, que representa el espíritu del agua y la importancia de los manantiales para sus antepasados.
Erick explicó que su intención es que el Papa reciba, junto con el poncho, un mensaje de buenos deseos, abundancia, fortuna y bienestar.
“Con mi poncho quiero desearle todo lo bueno que se le puede desear a un ser”, expresó el artesano.
UN RECONOCIMIENTO A LA CULTURA ANCESTRAL
La historia de Erick representa también el esfuerzo de quienes mantienen vivas las tradiciones de los pueblos originarios y defienden sus conocimientos a través del trabajo artesanal.
Con sus manos, su dedicación y el legado de sus antepasados, logró crear una pieza única que llevará un pedacito de Córdoba hasta el Vaticano.
Un orgullo para la provincia y un reconocimiento a la cultura, la historia y las raíces de nuestra tierra.