Lo que comenzó como una tarde común en Sierra de los Padres terminó convirtiéndose en una historia inolvidable para Leonardo Albarracín y su familia. El arquero de la Selección Argentina, Emiliano “Dibu” Martínez, quedó encajado en el barro con su camioneta en un camino rural tras las intensas lluvias que volvieron intransitables los accesos de la zona. Albarracín y su hijo Ramiro, que habían salido en moto con la ilusión de cruzarse al campeón del mundo, terminaron siendo quienes lo rescataron.
Según relataron, al llegar al lugar vieron dos camionetas enterradas en el barro. Una de ellas era la del arquero, que había intentado ayudar a un amigo y terminó atrapado también. “Ese es el Dibu, papá”, dijo Ramiro al reconocer la figura del arquero, que los recibió con una sonrisa y les explicó la situación.
Leonardo llevaba una navaja, herramienta que resultó clave para cortar los nudos de las lingas con las que intentaban liberar los vehículos. Mientras trabajaban, la familia se movilizó por completo: su esposa Rosana y su otro hijo Juan Cruz acercaron palas y lingas, y el propio Martínez fue junto a uno de los chicos hasta su propiedad para buscar un tractor, que terminó siendo fundamental para destrabar la camioneta. El rescate demandó más de tres horas de trabajo.
Durante toda la jornada, el arquero mostró una enorme calidad humana, conversando con la familia como si se conocieran de toda la vida. “No hablamos del Mundial ni de fútbol, fue una charla común”, recordó Albarracín.
Pero el momento más emotivo llegó al final: antes de despedirse, el Dibu frenó, se quitó el camperón oficial de la Selección Argentina y se lo regaló a Leonardo como agradecimiento por la ayuda. El vecino, emocionado, no pudo contener las lágrimas. Además, Martínez firmó una camiseta, un póster de la atajada a Kolo Muani y otros recuerdos que la familia llevaba consigo.
La historia se volvió viral y volvió a poner en primer plano el vínculo del arquero con la gente y su sencillez fuera de la cancha. Para la familia Albarracín, será un recuerdo imborrable: un día de lluvia, barro, trabajo en equipo… y un gesto de un campeón del mundo que jamás olvidarán.