El INDEC publicó los valores actualizados de la canasta básica total (CBT) y la canasta básica alimentaria (CBA) correspondientes al mes de junio, y confirmó que una familia tipo necesitó más de $800.000 para no ser considerada pobre, mientras que el umbral de indigencia superó los $370.000.
Según el organismo, la canasta básica total aumentó un 4,2% respecto de mayo, impulsada por subas en alimentos esenciales, transporte, limpieza y otros bienes de consumo cotidiano. Este indicador determina la línea de pobreza y refleja el costo mínimo que requiere un hogar para cubrir necesidades básicas.
En paralelo, la canasta básica alimentaria, que define la línea de indigencia, registró un incremento del 3,7%, evidenciando que incluso los productos indispensables para la alimentación continúan en alza. Con estos valores, una familia de cuatro integrantes necesitó más de $370.000 solo para cubrir alimentos esenciales.
Los datos se dan en un contexto de fuerte presión inflacionaria, pérdida del poder adquisitivo y cambios en los hábitos de consumo. Diversos informes privados y organizaciones sociales coinciden en que cada mes más hogares tienen dificultades para sostener gastos básicos y deben recurrir a compras fraccionadas, segundas marcas o asistencia comunitaria.
El INDEC señaló que, aunque la inflación general mostró desaceleración en algunos rubros, la variación de la canasta básica sigue siendo elevada y afecta de manera directa a los sectores de menores ingresos.